lundi 28 février 2011

Miguel Angel Asturias - Week 8


El Señor Presidente II

Al acabar de leer la segunda mitad del Señor Presidente, quise regresar al primer capítulo de la tercera parte, Habla en la sombra. Aunque este capítulo no sea necesariamente esencial para el desarrollo de la intriga, me parece que enfatiza temas muy importantes que se pueden encontrar a lo largo de la novela entera. La cárcel, la ceguera, el miedo, la locura, la pérdida de sus marcas, la incomprensión y la injusticia… son sólo algunos de los temas que trata Asturias en El Señor Presidente. También me pareció interesante seguir con la reflexión sobre la sicología de los hombres y mujeres que viven bajo una dictadura, y ese capítulo también nos permite hacerlo. 

No hay identidad definida en esta cárcel, los hombres no son hombres más sino cosas existiendo sin nombre: por eso son la primera voz, la segunda voz, la tercera voz. Se dice generalmente que los presos tienen números en lugar de nombre. Pues aquí ni siquiera tienen números. Es como si no existieran más, y  esta impresión se intensifica cuando dice la segunda voz
Y penar que en la ciudad todo debe estar como si tal cosa, como si nada estuviera pasando, como si nosotros no estuviéramos aquí encerrados. El tranvía debe seguir andando.
Aquí está: la dictadura es como una obra de teatro en la cual se trata de vivir normalmente aunque todos sepan que no puede haber vida normal. 

En la cárcel también entendemos el miedo que corroe todo y que apenas se puede soportar: el miedo de no saber lo que va a ocurrir, de no saber quien está, de no ver en las tinieblas, el miedo del silencio que Carvajal intenta conjurar.  

Tampoco hay tiempo: las tres voces preguntan como con una desesperación resignada
¿Qué día será hoy?

Y una vez más, incomprensión, el colmo del absurdo como en el motivo de la detención del sacristán. Y una vez más la lenta marcha hacia la muerte, como la cuarta voz tan débil, sin saber cómo y sin saber por qué.

A pesar de todos estos horrores, parece que la cárcel sea el lugar improbable donde se pueden despertar las solidaridades. Lo que quiero decir es que, la cárcel es el luego último del régimen puesto que es la dictadura que hace presos, pero también es un lugar que no controla más –porque no le interesa controlarle. Ya que no es posible estar en una situación peor, y que se puede suponer que todos son semejantes en la celda, aquí es posible encontrar a otros seres humanos. Así me fijé de la réplica, repetida muchas veces, de Carvajal: al principio dice

El silencio me da miedo, tengo miedo, se me figura que una mano alargada en la sombra va a cogerme por el cuello para estrangularme. (p122)

 Pero después de tres páginas de conversación entre los presos, dice

El silencio me da miedo, tengo miedo, se me figura que una mano alargada en la sombra va a cogernos del cuello para estrangularnos. (p125)

Por fin, me parece importante notar que en este capítulo Asturias demuestra la extensión de sus talentos literarios, al escribir de varias maneras diferentes y con varios tonos. Aquí empezamos con un dialogo que casi podría ser de teatro (p.122-123), el texto se hace novela una vez más con los relatos de Carvajal o del sacristán (p.124), poesía en la mente del estudiante, un lamento cuando la cuarta voz habla(p.125).

1 commentaire:

  1. ¿Crees que todos intentan vivir una vida "normal" porque piensan que no pueden cambiar el sistema o porque no quieren o porque estan comfortables en como estan?

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