Tala – América
Los poemas de América enfatizan la importancia de las etnias latinoamericanas con una acumulación de nombres de etnias o términos específicos como Mayab, Cuzco, Incas, Mayas, Quichés, Aimaras (“Sol del Trópico”). También aparece una preocupación social cuando Mistral habla de un “sol tatuador de casta de hombre”. Hay referencias a las mitologías indias con Quetzalcóatl o Viracochas.
Eso es significante porque me parece que Gabriela Mistral mezcla magia (“pueblos mágicos”, “llamas alucinados”) con religiones indias, y cristiana. Habla de sacramento, refiere al sol diciendo que hay “gargantas levantadas a [su] viatico”. También aparecen las palabras “piadoso”, “brazo santo”, “Amor santo”, "jesucristiano". Además llama sus poemas “Himnos”, lo que claro lleva una dimensión religiosa. El hecho de hablar directamente a los elementos, con el uso del tu, se parece a una oración. Instaura un dialogo hombres-elementos, o más bien poeta-elementos.
Haciendo eso, explora y describe la relación de los hombres y de la naturaleza en Latinoamérica, y con sus palabras la transforma en una comunión spiritual y religiosa. El tema de la tierra abastecedora parece muy importante, y se puede ver que la palabra “amamantar” vuelve varias veces, en varios poemas de América. En todo caso los americanos, las diferentes etnias a las cuales se refiere, son todos unidos en su relación a fuerzas mayores. Los elementos aparecen a la vez traedores de sufrimiento y de maravillas (así se puede encontrar “ardiendo” y “milagro” en el mismo verso de “Sol del Trópico”), pero lo seguro es que los hombres no pueden controlarlos.
Por fin, describiendo la naturaleza suramericana, Mistral usa procesos de pintor, o casi: describe los colores con precisión, los equipara y multiplica. Al mismo tiempo, mezcla todos los aspectos de la naturaleza à colores, paisajes, elementos geográficos, animales (ciervo, faisán…).
Ternura - Cuenta-Mundo
Los poemas de la Cuenta-Mundo se parecen a lecciones maternales, cuentos que serian contados junto al fuego. Son lecciones de vida, simbolizan una educación poética y en cuento a los elementos, un medio de ensenar lo que rodea los niños y de ayudar a la construcción de su identidad en harmonía con la naturaleza. Los poemas se parecen a parábolas, y con formas muy simples tratan de llevar conocimiento más profundo. También me parece que el futuro (cf. “La Cuenta-Mundo”) sirve para anunciar la meta de los poemas: se trata de transmitir una herencia a la generación siguiente.
Encarnan a veces las historias contadas por una madre y las características de la infancia. Así, esos poemas tienen una cualidad casi musical y los ritmos recuerdan canciones infantiles. Esta impresión esta intensificada por las definiciones simples con “esto que…es” (“El Aire”) o “Esta es el agua” (“El Agua”); y las numerosas repeticiones. En el caso de “El Aire”, “La Luz” o “El Agua”, los poemas casi se parecen a charadas. Estas características no impiden que haya cierta melancolía, como se lo puede ver en “El Aire”, en el cual el aire huye y desaparece, llevado en solo tres puntos suspensivos.
Se mezclan elementos casi mágicos, o por lo menos oníricos (cf. “Carro del Cielo”) con unos de la vida diaria (“La Casa”).
La “ternura” del título esta simbolizada por expresiones como “niñito mío” (“El Agua”). Los poemas de Mistral parecen escritos a la atención de un interlocutor a la vez universal –podría ser cualquier nino- y preciso: emplee el tu, interjecciones… En todo caso crea una proximidad inmediata, una impresión calurosa, y, por qué no, de ternura.
(Lo siento pero no pude poner acentos como lo queria, por eso faltan unos)
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